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Escritorio y cuadernos

Poema · 2 de agosto de 2013 · 3 min

Colgar cuadros en las nubes

Ruben Bassi

poema

Cuando decimos que la unidad; el ejemplo, “las cosas”, la

organización, comienza de abajo hacia arriba ¿en que pensamos?, ¿qué queremos expresar al

pronunciar un axioma que indica al menos la intención de un principio de orden?;

organización, comienza de abajo hacia arriba ¿en que pensamos?, ¿qué queremos expresar al

bueno, precisamente, me digo, es la base elemental del orden de las cosas y máxime de aquellas que están paradas a partir de la

superficie y que se desarrollan hacia arriba, en dirección al cielo; y que

gracias a ello tienen un abajo y arriba y costados por obra y gracia de la

fuerza de gravedad, el suelo y el horizonte. De las construcciones de la

naturaleza, Los árboles. De las humanas Podríamos decir: los edificios y nosotros mismos. De este

modo, el orden de las cosas adquiere un sentido práctico de desarrollo que

supone que esto del abajo para arriba comienza simplemente porque las cosas

tienen que estar agarradas, ancladas, sujetas: al piso, el suelo, la tierra;

tienen que sustentarse y en algunos casos sujetarse, aferrarse lo mejor que se

pueda.

Nosotros, los constructores de la

mayoría de las cosas que necesitamos para morar lo hacemos, de abajo para

arriba. Aunque es cierto, que el principio

del principio en muchísimas cosas es al revés, de arriba hacia abajo. La

semilla por ejemplo, va de arriba hacia abajo, se entierra, su raíz crece, hacia

abajo un tanto, sujetándose firmemente para luego si, desprender un tallo que va

hacia arriba, en busca de los elementos necesarios para su subsistencia que se

encuentran en la atmosfera, el aire y los rayos solares. Nuestras

moradas: hacemos un pozo para abajo para luego enterrar anclajes y encadenados

que sujetarán y asirán lo que ira apoyado en esas bases hacia arriba.

Aquí tenemos el principio de toda

la construcción del hacer humano, inclusive de su dinámica de pensamiento

material y también espiritual, que por

lo visto, tampoco puede escapar a la lógica impuesta por la fuerza de la gravedad.

Siempre hay una fuerza superior que nos impone un método. Siempre habrá en cualquier principio de

construcción una forma de inicio que es imposible que sea de otra manera, en

este caso, aquí en el planeta tierra: de arriba hacia abajo para anclar y asentarse

y de abajo hacia arriba para crecer y buscar elementos de sustento en el

espacio natural donde desarrollar la vida.

La construcción de las sociedades

no escapa a esta lógica, ni la de nuestro propio ser, por supuesto; por ende, cualquier pensamiento y acción que quiera

modificarla será contraria a las leyes inmutables de esta naturaleza y de este universo que

conocemos, inclusive, de nuestro ser interior. Experimentar cuestiones distintas teniendo el poder para hacerlo, aunque

fuera en forma casera puede ser peligroso y hasta nocivo. Es como romper la

matriz de la célula madre; como intentar andar durante nuestra vida caminando

de manos con los pies para arriba; es cambiar las flechas de circulación de una

avenida de dos manos si avisar a nadie. Como intentar gobernar una comunidad

haciendo que los anclajes de la construcción política estén agarrados a las nubes.

El buen humano vence.