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Papel y tinta

Poema · 13 de octubre de 2013 · 2 min

siempre somos albores

Ruben Bassi

poema

Estamos mal hechos, arrancamos

mal desde el principio. Nuestros

próceres se equivocaron fiero. Más de doscientos años de luchas intestinas

próceres se equivocaron fiero. Más de doscientos años de luchas intestinas

provocaron el continuo cortoplacismo sin horizontes ni estrategias de crecimiento.

Todos a la bartola caudillista o al servicio de intereses económicos

financieros no productivistas que se aprovechaban de la estupidez política

imperante. Todo hecho con el afán de figurar. Todas las buenas cosas fueron destellos de inteligencia política.

Individualistas. Los iluminados con farolitos chinos.

Presidencialismo y Centralismo a

ultranza. Equilibrio geopolítico distorsionado. Distribución poblacional

desopilante. Hegemonía de la Provincia de Buenos Aires y su desmesurado

conurbano empobrecido víctima del clientelismo político; inviable. Mala

distribución de los recursos en detrimento de las economías regionales.

Todas estas cuestiones son las que hacen desde los albores de nuestra nación

constitucionalmente constituida lo que hoy somos. Si no cambiamos esta dinámica

perversa y destructora difícilmente explotaremos nuestros recursos naturales al máximo

potencial ni dotaremos de

infraestructura al país como tampoco generaremos acciones para lograr un desarrollo social sustentable. Porque así como estamos no somos sustentables.

Parecemos un programa social que siempre a medio término se le terminan los recursos.

Somos un cuerpo desproporcionado

sin armonía y descuidado; y por eso no queremos vernos en el espejo. Por eso

inventamos continuamente lo nuevo. Somos como aquellos que tenemos adicciones

buscando recetas mágicas que nos saquen sin sacrificio del problema. Por eso

somos irremediablemente, hasta la fecha,

un proyecto siempre a punto de comenzar.

No habrá nada nuevo si los

hombres del presente con aspiraciones a ser los próceres del mañana no se ponen

de acuerdo en este diagnóstico que les relato. Volverán a ser los Rosas,

Sarmientos, los Roca, los Yrigoyen, los Perón los Menem los Kirchner, todos con sus verdades al servicio de la coyuntura y de lo

inmediato. Todo hecho a los cachetazos en un tironeo de intereses que terminan privilegiando a los factores concentrados del poder y su jefe: el

poder financiero.

Tenemos todo un tiempo por

delante, al que comúnmente llamamos futuro, para remediar esta construcción

precaria y antojadiza de país que tenemos. Más de cincuenta millones de

hectáreas para incorporar a la producción aplicando tecnología. La cuarta

reserva energética mundial de hidrocarburos. Una reserva acuífera descomunal,

tremendos vientos para la energía eólica y así podría seguir hasta lo

inimaginable.

Fundemos nuevos pueblos, ciudades,

distribuyamos recursos y población.

Salgamos de la locura y los estados alterados que provocan las conglomeraciones

humanas sin responsabilidades de generar recursos, desvinculadas del

pensamiento y las convicciones del hacer y crecer de las fuerzas productivas.

No solo tenemos que modificar

nuestra Carta Magna en favor de un

sistema Parlamentarista semipresidencialista, debemos regenerar una forma de

pensar y sentir el federalismo y fundamentalmente erradicar de cuajo el

centralismo despótico que degeneró y manipuló los destinos de la Nación y las

oportunidades de su pueblo desde su concepción .

El buen humano vence.