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Papel y tinta

Poema · 9 de abril de 2015 · 3 min

El poder que manipula la hipocresía

Ruben Bassi

poema

El escrito y la voz

Voz: Gustavo Álvarez

Intriga, James Ensor (pintor)

Si hay algo importante y trascendente que los

medios de comunicación exponen con crudeza en estos tiempos, es sin lugar a

Si hay algo importante y trascendente que los

dudas la hipocresía, diría bestialmente y

con una veracidad casi perfecta. La

nuestra, la del otro y la de aquel. Esa hipocresía formadora de opinión,

creadora de muchos de nuestros gestos y rasgos devenidos en muecas de la

nada,manipuladora de nuestras formas de relación; esa hipocresía capaz de expresar con el más absoluto y descarado

cinismo verdades construidas en el pantano abyecto de las miserias de la

vanidad.

Esta hipocresía que consumimos en el mercado

de la soberbia y las vanidades, es por así decirlo, un instrumento imprescindible en las relaciones públicas

humanas desde tiempos remotos. Efectivamente, la usamos cual sibaritas como condimento de

todas nuestras estrategias de intercambio. Para cerrar un negocio, para aparentar

creatividad e impactar con el conocimiento “googleano”, para ser lo que somos,

producto de aquello que no hicimos.

La

hipocresía es una fuerza incontenible que nos hace libres, hipócritamente.

Tremendo. El hipócrita no solo se solaza con la tergiversación de la realidad.

No contento con ello se hace dueño de la temporalidad de las cosas, juega con

la historia, los momentos, hasta es capaz de ocultar el triunfo de un hermano,

de un colega, de un amigo.

No nos confundamos, el

hipócrita no es necesariamente un mentiroso. En el manual del perfecto

hipócrita, si es que existiera, la mentira sería su último recurso defensivo o

de ataque. Advirtamos que el hipócrita,

se indigna ante la mentira, la toma como un insulto injustificable y

proclama, sin vergüenza, que lesiona y socavan las bases de la ética y

la moral humana. La hipocresía generalmente no miente, pero sí aparenta y oculta.

Es cierto, hemos incorporado la hipocresía

como un método de supervivencia; inclusive con códigos y normas de

procedimientos. Hipócritamente justificamos hasta matanzas y genocidios en

escalas horrorosas. Hipócritamente lamentamos

la pobreza. Hipócritamente hacemos propios los triunfos de otros, el amor

de otros, los sueños de otros.

Algunos medios de comunicación se han

convertido en constructores de hipócritas profesionales, portavoces de

hipocresía. La propagan en sus propios contenidos, pensamientos, opiniones. Tienen el poder de dominar la hipocresía y

la administran; inclusive para masacrar a aquellos que pertenecen a su

propio mundo creativo y que imaginan

formas alternativas de expresar el bien; y lo que es peor aún, para

neutralizar a aquellos que

pretenden transmitir una conciencia

solidaria e integradora a través de los medios masivos; La construcción de una conciencia distinta, capaz de

convertirse en un efectivo antídoto contra la enferma actitud cegadora de

aquellos que manipulan la hipocresía, intentando ocultar lo bueno para

destacar lo mediocre para sobrevivir y prevalecer.

El verdadero poder que utiliza el mal para

mantener el equilibrio de lo desequilibrado es aquel capaz de manipular

hipócritas para instaurar sus propios intereses.

Ruben Bassi .

Dedicado.

El buen humano vence.