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Papel y tinta

Poema · 11 de septiembre de 2023 · 3 min

El fascinante mundo de las conductas humanas (1)

Ruben Bassi

poema

La traición por envidia es obscena,

por poder, justificable. Cierto es que la traición nunca proviene de un

enemigo; y no todas las traiciones provienen de la ignorancia y la estupidez, algunas

por poder, justificable. Cierto es que la traición nunca proviene de un

traiciones, se pergeñan inteligentemente, pacientemente, y hasta a veces para

lograr un bien mayor para toda una comunidad. La traición es un acto humano

primario por naturaleza. Bajo el signo de La traición se creó la civilización

humana, toda ella está signada por la traición: religiones, reinos, imperios,

empresas, familias, amantes, cónyuges, ¡hermanos!, todo ello, sea pobre, rico,

poderoso, místico, santo, rey, emperador, tirano, estadista; toda las

relaciones sociales y culturales están signadas por la traición, inclusive, las

religiosas, monoteístas y politeístas, esas, la de dioses con pasiones humanas,

hijos de dioses y demás bestiarios de la mitología universal. Hollywood, hizo

de la traición argumentos inolvidables. Los grandes escritores, fundamentaron

sus más grandes obras en actos de traición y sus consecuencias, sean del género

que sean, policiales ficción drama comedia. Entonces ¿por qué nos ofuscamos tanto ante la

traición y por qué la repudiamos con tanta indignación? Se me ocurre, que sin

la mentira la traición difícilmente pueda existir, y sin la hipocresía, nuestra

máscara, ambas, traición y mentira serían monstruosas a nuestra propia vista,

todos nos veríamos avergonzados hasta el momento que, por evolución de la

costumbre transmitida de generación en generación, las aceptaríamos sin más,

sin culpa ni pecado, sin remordimientos, sin condena, sin… hipocresía…

Entonces ¿Será que, la mentira y la traición, son parte de nuestra propia naturaleza, será la hipocresía

el verdadero monstruo que domina a estas dos “entidades”? ¿de dónde nace la hipocresía?

¿es una consecuencia o la más pura y profunda esencia humana? ¿es progenitora o

hija de la traición y la mentira? En prima facie y superficialmente, doy por

sentado que es un mecanismo de defensa propio de nuestra especie, el arte de

ocultar las verdaderas intenciones, un camuflaje, un engaño, un ardid, una

falsedad.

La hipocresía tiene múltiples

disparadores, fuerzas que llamo negativas que la activan y que que actúan tanto en

forma individual o en conjunto interactuando entre sí, sea el caso y la necesidad. Elijo tres, por un lado,

el miedo y sus manifestaciones: la desconfianza, la cobardía,

la vergüenza la traición, la depresión; por el otro, el Odio y sus manifestaciones: el desprecio,

el rencor, la humillación el resentimiento, la frustración; y por último el que

más me intriga: la ambición y sus manifestaciones el dominio, la posesión, el

poder.

El poder es el factor capaz de

reunir al miedo, al odio y a la ambición a su servicio y entera disposición; el

poder, por lo tanto, por su utilidad, es el hijo dilecto de la hipocresía, y además,

por si fuera poco, el único con capacidad de conjugar todo lo negativo y

ponerlo al servicio del la máxima expresión positiva, el mismísimo amor.

El fascinante mundo de las

conductas humanas, nos indica que, en mayor o menor grado, todos nosotros, en

un casi absoluto, tenemos en nuestro ADN el componente que detona la hipocresía

y ese componente está ligado a las fuerzas primogénitas que mueve a todas las

cosas en el universo que necesitan alimento y energía para vivir; ese

componente, por prepotencia, es carente del concepto del bien y el mal, de lo

negativo y positivo, y es nada más y nada menos que la supervivencia, la

manifestación y necesidad más dramática y colosal de toda la existencia, alimentare para estar y

vivir, perdurar, sobrevivir a como fuera posible, inclusive transformarse en

moléculas y fotones, no importa, la cuestión es sobrevivir para de nuevo ser, a

costa incluso de dejar de ser lo que somos para transmutarnos en algo más que

perdure por siempre.

Me pregunté ¿de dónde nace la

hipocresía? La hipocresía, es hija directa de la supervivencia, claramente, por lo tanto,

decir que uno no es hipócrita, ¿no es acaso un acto supremo de hipocresía?

Ruben Bassi.-

El buen humano vence.